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La esclavitud, conocida también como secuestros y trabajo
forzoso, continúa siendo una realidad en el Sudán,
donde miles de personas esperan su liberación mientras siguen
ocurriendo nuevos secuestros.
En una comunicación del Presidente del Comité para
la Erradicación del Secuestro de Mujeres y Niños (CEAWC,
por su sigla en inglés), a Anti-Slavery fechada el 30 de
agosto de 2001, se señalaba que la cifra de secuestrados
documentada por el CEAWC permanecía en tan sólo
1.200. Esta cifra representa únicamente un pequeño
porcentaje del número total de personas que esperan su liberación,
cifra que generalmente se estima entre 5.000 y 14.000¹.
Lo anterior indica igualmente que la CEAWC no ha logrado
progresos significativos durante 2001 en cuanto a identificar y
liberar a las víctimas del secuestro y del trabajo forzoso.
Además, en octubre y noviembre de 2001, ONG del Sudán
denunciaron que nuevos asaltos habían ocurrido en el norte
de Bahr El Ghaza y que mujeres, niños y niñas se encontraban
desaparecidos como consecuencia de los mismos. El 28 de marzo de
2002, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la situación
de los derechos humanos en el Sudán, Gerhart Baum, señaló:
"Continúo recibiendo casos de asaltos seguidos de
secuestros...". El Relator Especial apoya la idea de ejercer
una vigilancia permanente en Bahr El Ghazal como medida encaminada
a poner fin "a esta práctica infame que aún continúa".
Esta información confirma los temores de que el Gobierno
no ha tomado las medidas adecuadas para poner fin a los asaltos
y a la esclavitud.
No obstante, en enero de 2002 el Gobierno Sudanés expidió
el Decreto 14/2002, que incluye medidas encaminadas a fortalecer
al CEAWC, incluyendo que el CEAWC sea puesto directamente
bajo la supervisión de la Oficina del Presidente y que se
le proporcione una presidencia con dedicación exclusiva y
los recursos apropiados. El antiguo director del CEAWC, Dr.
Ahmed El-Mufti, fue nombrado nuevamente director del CEAWC.
De acuerdo con información suministrada al Relator Especial
de las Naciones Unidas, el CEAWC tiene la intención
de cumplir con su mandato y producir resultados concretos en un
plazo de un año. Se ha organizado dos conferencias de reconciliación
en Kordofan y Darfur, para resolver el problema de los secuestros
de manera tradicional. Los procedimientos jurídicos se prevén
únicamente como último recurso al concluir el período
de un año.
Lo anterior no parece ser un punto de partida importante para el
CEAWC, que no ha ejercido su mandato mediante enjuiciamientos.
La opinión de Anti-Slavery es que ya es hora de que el Gobierno
tome medidas urgentes para poner fin a la amnistía de
facto para los responsables de secuestros o de retener a las
víctimas del secuestro.
Es preciso que se condene claramente no sólo los secuestros,
los plagios y el trabajo forzoso, sino también las "falsas
adopciones", la servidumbre por deudas, el empleo de niños
y de niñas lejos de sus hogares sin el consentimiento de
su madre, su padre o su tutor, y la coacción o persuasión
de niñas o mujeres para contraer matrimonio mientras se les
mantiene en la ignorancia acerca de sus orígenes o de sus
derechos.
También es preciso que el Gobierno promulgue o modifique
las leyes, de tal manera que se garantice que todas estas prácticas
sean prohibidas y que las sanciones sean proporcionales a las violaciones
de los derechos humanos cometidas. Si bien el Gobierno señala
correctamente que de conformidad con el Artículo 162 del
Código Penal el secuestro es sancionable con 10 años
de prisión, actualmente la sanción por la imposición
de trabajo forzoso es de un año de prisión. Es preciso
imponer sanciones adecuadas contra la utilización de trabajo
forzoso que se apliquen estrictamente, puesto que el no hacerlo
tendrá como efecto que se dé estímulo a más
secuestros.
Las declaraciones del Presidente al Bashir, que desestiman las
denuncias de casos de esclavitud en el Sudán, tildándolas
de "simple propaganda de los medios de difusión"
(enero de 2002) y la descripción que el Dr. El-Mufti hace
de la esclavitud en el Sudán, llamándola "una
aseveración sin fundamento" (abril de 2002) producen
el funesto efecto de indicar que el Gobierno no considera que la
práctica del secuestro y del trabajo forzoso sea un problema
grave del Sudán y menos aún una prioridad que exige
medidas.
Un hecho relacionado con lo anterior fue la detención de
Nhial Bol, subdirector del diario independiente Khartoum Monitor,
el 15 de enero de 2002. A Bol se le condenó posteriormente
por "propagación de noticias falsas" y se le sentenció
a seis meses de prisión a menos que pagara una multa de cinco
millones de libras sudanesas (1.933 dólares de EE.UU.). Bol
fue puesto en libertad el 17 de enero, después de que sus
colegas del Khartoum Monitor pagaran la multa. Al propio
Khartoum Monitor se le ha impuesto una multa de 15 millones
de libras sudanesas (5.799 dólares de EE.UU.) y se le ha
amenazado con confiscar sus activos en caso de no pagar la multa.
El artículo en cuestión acusa al Gobierno de facilitar
la esclavitud por no impedir las acciones de los asaltantes, que
según el diario estaban esclavizando a mujeres, niños
y niñas en el sur del país y que viajaban en trenes
de propiedad del Gobierno. El hecho de que el tren armado que viaja
entre Wau y Babanusa ha sido utilizado por milicias apoyadas por
el Gobierno para perpetrar asaltos y secuestros durante varios años
es un hecho del conocimiento público. Por ejemplo, en abril
de 2002, la Resolución de las Naciones Unidas sobre la situación
de los derechos humanos en el Sudán (E/CN.4/2002/L.27) instó
al Gobierno del Sudán a "tomar mayores medidas para
erradicar la práctica (de los secuestros), particularmente
en aquellos casos relacionados con el paso del tren del Gobierno
por Bahr al Ghazal".
En consecuencia, Anti-Slavery está conmocionada por la detención
y condena de este periodista por publicar información que
ya es del conocimiento público y bien conocida por las autoridades.
El castigo impuesto a Nhial Bol y al Khartoum Monitor es
una abierta violación del derecho a la libertad de expresión,
que indica que al Gobierno le interesa más enjuiciar a quienes
expresan su preocupación por la práctica de la esclavitud
que a los propios responsables de los secuestros.
Durante el mismo mes en que se procesó a Bol, el Gobierno
sudanés se mostró de acuerdo con el senador estadounidense
John Danforth en que la cuestión de "la esclavitud,
los secuestros y la servidumbre forzosa" debería ser
una de cuatro cuestiones que tendrían que constituir el tema
de medidas para 'fortalecer la confianza' en el Sudán con
antelación a cualesquiera negociaciones de paz.
La iniciativa de EE.UU. para investigar la esclavitud, los secuestros
y la servidumbre forzosa seguramente hará uso de un equipo
técnico que apoye las visitas de campo efectuadas por comisionados
de vigilancia. El 8 de abril de 2002, una comisión internacional
de indagación encabezada por EE.UU. arribó a Jartún
para iniciar la investigación.
El apoyo del Gobierno sudanés a estas iniciativas de EE.UU.
será recibido con beneplácito al igual que su compromiso
de fortalecer y apoyar la labor del CEAWC. No obstante, es
necesario subrayar que, hasta el momento, el CEAWC no ha
formado parte de una política sistemática para impedir
que ocurran mayores incidentes de secuestro o para garantizar el
enjuiciamiento de los responsables de estas violaciones de los derechos
humanos. Por consiguiente, Anti-Slavery International recomienda
que el Gobierno del Sudán:
1. Declare públicamente que los secuestros y todas las prácticas
relacionadas con los mismos son ilícitos, que efectúe
las modificaciones legislativas pertinentes y que aplique eficazmente
las leyes. Es preciso dar prioridad al enjuiciamiento de todos aquellos
responsables de nuevos secuestros.
2. Proporcione al Grupo de Trabajo información detallada
sobre las acciones emprendidas para prevenir nuevos secuestros,
así como detalles del número de personas acusadas
y enjuiciadas, incluyendo las condenas impuestas por perpetrar secuestros
e imponer trabajos forzosos.
3. Garantizar que las mujeres secuestradas a quienes posteriormente
se obligue a casarse reciban información completa acerca
de sus opciones, en un ambiente neutral, para permitirles decidir
libremente si desean permanecer con sus esposos o marcharse. En
el caso de los niños y las niñas que han sido asimilados
por hogares particulares, es preciso que el interés superior
del niño o de la niña constituya el criterio principal
para decidir acerca de su futuro.
4. Proporcionar al CEAWC los fondos, los recursos, el personal
y el apoyo político apropiados, para garantizar que pueda
desempeñar eficazmente su labor.
1 No existe una cifra oficial respecto del número
de personas esclavizadas desde 1983. No obstante, el Comité
Dinka estima que alrededor de 14.000 Dinkas han sido secuestrados
en total, de los cuales 8.000 fueron llevados a Kordofan Occidental
y 6.000 al sur de Darfur. A comienzos de 2000, se informó que
un representante de UNICEF calculó que entre 5.000 y 10.000
niños y niñas permanecían en cautiverio.
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